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LA PLAZA GOMILA, ESCAPARATE DEL MUNDO.-

LA PLAZA GOMILA, ESCAPARATE DEL MUNDO.-

No creáis que este lugar universalmente famoso, es una enorme plaza monumental, como San Pedro de Roma, no, Gomila es una diminuta plaza provinciana, más bien un ensanche en un cruce de calles, una pequeña terraza con bancos .Y sin embargo, la Plaza tiene un no sé qué, un encanto entrañable una atracción mágica que le hace ser el escaparate del mundo.

Uno, jovencito, recuerda y añora aquella plaza Gomila, en donde los chicos y las chicas del barrio nos sentábamos en parecidos bancos de piedra donde hoy aposentan sus posaderas gentes de todos los países, de todas las razas y de todas las clases sociales. Entonces, allá por los años 30 o 40, la Plaza era un remanso tranquilo con sus árboles pobretones, su suelo polvoriento y sus edificios cercando aquel rincón apacible.

Gomila era el descanso, la estación intermedia entre nuestras casas y el Club de Natación. Gomila tenía un café que costaba barato, una heladería cercana y sobre todo bancos gratis. Esto es importante cuando uno sale con amigas de la infancia.

Hoy hemos vuelto a la Plaza Gomila. Está aún allí con su mismo aire pueblerino y pacífico, a la luz del día. Los bancos están cubiertos por pasajeros que esperan los autobuses para regresar al centro de la ciudad. A esa hora temprana de la mañana en que aun se ve el suelo y queda espacio para circular, en que los raquíticos arboles que no han podido crecer en tantos años parecen rejuvenecidos más alegres y ciudadanos, la Plaza Gomila ya no es lo que fue. Los que esperan los autobuses de las playas son jovencitas con los Shorts cortísimos o con minifaldas mini. Las caras están refritas de sol y aceites bronceadores; algunas tienen grandes ronchas de quemaduras y otras los muslos en carne viva. Para un nórdico es difícil comprender la cantidad de ultravioletas que regalamos en los rayos solares y asan sin piedad sus epidermis, sus epidermis sonrosadas y lechosas al llegar, adquieren el primer día de playa una coloración bermeja, al segundo se les levantan ampollas y al tercero tienen que ir al médico con quemaduras de segundo grado.

Es agradable mirar sentado en una mesa, a la sombra, ante una cerveza fresca a estos habitantes actuales de la Plaza Gomila; han pasado bastantes años; ya no es necesario sentarse en un banco vacío por mor de las economías; podemos desde esta acogedora sombra violácea mirar a las jóvenes faldicortas, a los guayabos de shorts, recrearnos con la fuerte nostalgia de lo que fue, y pensar en lo que pudiera haber sido ¡Oh ,si ahora fuésemos jóvenes! Mefistófeles ¿Que te podría vender?

Llega el autobús y solo una mínima parte de la cola puede subir; ya viene lleno desde la salida. Los que se quedan en la cola protestan en todos los idiomas. Inglés, francés, alemán, flamenco… el autobusero responde haciéndose el sueco, destacan algunas voces en italiano ¡Oh los latinos! Pero el conductor cierra la portezuela y el autobús arranca entre entre nubes de humo negro, ruido de cascajo y chirriar de la caja de cambios, lo normal.

A Mediodía…………………………… Continuara en la 2ª parte.

Manuel Álvarez de Sotomayor. Hombres y paisajes de Mallorca .1972.

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