Toniet y yo

Hace unas semanas me llevé un zapatazo inesperado, una de esas bofetadas que de vez en cuando te da la vida: el pasado 21 de diciembre falleció mi querido amigo “Toniet”, Toni Roldán Aguiló. No tenía ni idea y lamento mucho no haberlo sabido, me hubiera gustado estar ahí, junto a mis compañeros y amigos de mi infancia, la del Terreno. Una infancia especial y unos amigos muy especiales. Esta foto nos la hicimos en el 50 cumpleaños de Toni Alou el 1 de marzo de 2008. Se que por mi edad he de ir ya acostumbrándome poco a poco a esa faceta de la vida: su final, la de amigos y familiares que irán dejando huecos en la formación y faltando a la retreta. Toni ha sido el primero del grupo que formábamos los de la parte alta del Polvorín, calle hecha frontera en nuestra imaginación infantil. Para siempre conservaré esa cicatriz de mi rodilla derecha que me hizo Toniet en una de nuestras aventuras maravillosas y salvajes hechas en un bosque de Bellver que no conocimos acotado y funcionario, sino libre y salvaje como nosotros éramos.
Toni, allá dóndé estés, espéranos, ten paciencia que un día volveremos a reunirnos toda la pandilla y tendremos muchas cosas que contarnos, incluso aquellas historias producto de nuestra imaginación que nos creíamos a pies juntillas, sentados en la esquina de la calle Amengual con Polvorín.

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