EL BAR-TIENDA DEL CASTILLO DE BELLVER.




Parece como si se hubiese montado de espaldas al público que visita el castillo, y el público así lo entiende, pues apenas lo visita, de hecho, la última vez que sube estaba cerrado, parece mentira pues el sitio no puede ser mejor. Y el castillo se merece,-necesita- de un sitio agradable.

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